
Cariño, no podré soportar el día en que te mueras.
Me imagino mirando tus ojos por última vez
Y se me rompe el alma.
Imagino el día en que bese tus labios, fríos,
Y tus manos no me acaricien más.
No sé que pasa por mi cabeza,
Todo está negro.
Me invaden estos pensamientos oscuros
En los que la muerte es protagonista.
Tu muerte y mi muerte.
Nuestra muerte.
Y deseo que sea a tu lado.
Nuestra piel, nuestro aliento, nuestro calor.
Deshaciéndonos y fundiéndonos con el aire.
Juntos, para siempre.
El dolor que oprime mi pecho se transforma
En una leve sensación de calma
Cuando cierro los ojos y me imagino ya muerta.
Sin dolor, sin angustia, sin miedo.
Con el sabor de tus labios para siempre en mi conciencia,
Con tu pelo entre mis dedos,
Y mi cuerpo inmaterial rodeado por tus brazos de fantasma.
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